Salía de la catedral de Notre Dame a eso de las 15 Hrs. (París), mi grupo de amigos estaba un poco más adelante y por esas cosas de la vida, que uno se recuerda a si mismo nunca hacer, los perdí de vista, me distraje, me fui de mi cerebro y me encontré, de un instante a otro, completamente solo y rodeado de turistas irreconocibles.
Busqué por minutos interminables caras reconocibles, creo que hasta vi a Marley inventando algún juego nuevo. No estaban y no había otra que salir de ahí como sea pero ya. Me subí al metro, ya eran cerca de las 16 Hrs y grité, grité en español y en inglés, una señora entendió mi desesperación y me ayudó con su precario inglés a llegar al museo del Louvre, la próxima visita en nuestro itinerario.
Recuerdo casi como si hubiese sido ayer el momento en el cual introduje mi mano en un bolsillo para buscar la tarjeta del hotel, la metí una y otra vez para probar que no se había ido a alguna otra dimensión.
Llegué al museo y ya era de noche, noche húmeda y fría de invierno parisino. Fija del Louvre es la Mona Lisa, me encargué de que todo el personal del establecimiento se enterara que buscaba a una tal Mona Lisa que ellos no conocían. ¿Quién iba a decir que en París se llamaba Giaconda? Por suerte una imagen de la sonriente florentina me guió hacia su inmortal figura, la cual era despreciable si no fuese por su popularidad, y no había más que esperar, esperé una hora, esperé dos horas, esperé cuatro horas y el museo quería irse a dormir. La única solución a la vista eran mis compatriotas de la embajada, hasta tenía un plan previsto de como pedir una guía telefónica en un bar, llamar, tomar un taxi e ir llorando a mi casa en el primer vuelo de Air France.
El plan estaba en marcha, agarré mi bolso, me calcé la valentía y salí, salí como si fuera a dominar el mundo, cuando llegué a la puerta del Louvre mirando cuál era la calle más iluminada para rodar y girar, vi la luz, el sol, la luna y las estrellas, todos los astros juntos a la vez, eran mis amigos y más feliz que Amaral, corrí a abrazarlos.
En total fueron cerca de 5 horas, de sufrimiento, tensión y angustia, ni falta mencionar que a partir de ese día llevo siempre conmigo la tarjeta del BelleDorms, por si las dudas, ¿Viste?.
Lucas, no entiendo nada.... porque hay entradas que no parecen escritas por vos asi todas con caritas, letra cursiva y corazones.... NO ENTIENDO.
ResponderEliminarReclamo mi explicación.
ájajaja era una crónica nomás, era obligación la formalidad, además estoy creciendo estoy creciendo ESTOY CRECIENDOOOOO
ResponderEliminarENSERIO VISTE A MARLEY????????!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarEs demasiado alto y torpe como para no cruzarlo
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